El miedo y el dolor son unas de las primeras impresiones negativas de un recién nacido y, según los especialistas, el miedo es la primera emoción que se experimenta al nacer. Es curioso comprender que estos sentimientos al igual que el amor, son necesarios en nuestro proceso de aprendizaje y crecimiento personal. Justamente como tal son experiencias a que todos como seres humanos estamos predestinados a vivir; sin embargo éstas se tornan de colores distintos dependiendo del ambiente y la educación que se nos ha dado.
Del mismo modo en que los padres enseñan naturalmente muchas cosas a sus hijos también transmiten conocimientos y conductas del miedo. Aunque para los padres generalmente esta enseñanza es apenas vista como una forma de protección. Pero ¿Se puede eliminar el miedo? Sí. Si el miedo aparece porque hay alguien que lo enseña, entonces desaparecerá cuando haya alguien que lo disuelva. Es como un "visitante extraño" que llega a casa y si le abren las puertas seguramente se quedará. Es primordial para quien quiera disolver el miedo que se quiera y esté convencido que se puede.
Debemos pensar siempre de manera positiva ante cualquier situación. Se ha comprobado que el 90% de las cosas que nos preocupan nunca suceden, entonces las verdaderas preocupaciones sólo tienen una probabilidad de incidencia del 10%, con lo cual se confirma que ser positivo es ser más realista. Entonces para qué preocuparnos si podemos ser felices creando nuestra propia realidad.
Ahora veamos la otra cara de la moneda porque también existen miedos que son sanos; ya sabemos que el sentir temor no es bueno en la mayoría de las cosas, pero qué sucede cuando nos referimos a esos miedos que nos previenen y nos hacen pensar las cosas dos veces antes de hacerlas. Recordemos que los miedos inadecuados son aquellos que vienen a estancarnos, es decir a retrasar nuestro desarrollo personal.
Está claro que es necesario tener miedo para sobrevivir y diferenciar la realidad de la fantasía. Es necesario añadir que las diferencias para vivir los miedos siempre serán muy personales porque habrá personas que son más arriesgadas que otros y por lo tanto menos miedosos.
Para tomar ventaja de los miedos tenemos que visualizarlos en dos etapas:
1. Primero, analizamos todos los pros y contra que pueda tener una decisión, con lo cual aprovechamos para prepararnos mejor ante cualquier eventualidad. 2. A pesar del miedo nos lanzamos a conseguir lo que queremos, ya que estamos confiados y seguros.
El conocimiento, el saber, la razón y la lógica, pueden aminorar algunos miedos y eliminar otros de manera radical; sin embargo, no proporcionan necesariamente coraje.
Analice cuidadosamente cómo o en qué beneficia la actitud que está tomando ante sus propios temores y recuerda que las diferentes maneras en que pueda visualizarse frente a una situación, es el arma más poderosa para sentirse confiado frente al miedo, los complejos y traumas.
“Ser valiente no es no tener miedo, es hacer lo correcto aún si tienes miedo.” |